Autor: Javier Alèvaro.
Opinión.
Rafael era un niño muy feliz antes de que le asesinaran a su pollito llamado Humberto, yo también tupe un pollito cuando era pequeño y el aruñaba a mis papas a mi hermanito, pero cuando yo me le acercaba ya cambiaba completamente ya no aruñaba ni nada, y yo le cogí mucho cariño, yo le daba comida lo sacaba a la terraza para que corriera, hasta que un día mi papa se canso de comprar comida para el pollito y ya tenía como 9 meses ya estaba muy grande y entonces vino un tío y mi papa le dijo que se lo llevara para la finca, y yo me asuste mucho porque pensaba que lo iban a matar, pero ellos me dijeron que no lo iban a matar, entonces yo deje que se lo llevaran, entonces que es muy maluco uno perder a alguien que le a dedicado tiempo uno que lo quería y de un momento a otro ya no esté al lado de uno “ESO ES DURO”.
Rafael era un niño muy feliz antes de que le asesinaran a su pollito llamado Humberto, yo también tupe un pollito cuando era pequeño y el aruñaba a mis papas a mi hermanito, pero cuando yo me le acercaba ya cambiaba completamente ya no aruñaba ni nada, y yo le cogí mucho cariño, yo le daba comida lo sacaba a la terraza para que corriera, hasta que un día mi papa se canso de comprar comida para el pollito y ya tenía como 9 meses ya estaba muy grande y entonces vino un tío y mi papa le dijo que se lo llevara para la finca, y yo me asuste mucho porque pensaba que lo iban a matar, pero ellos me dijeron que no lo iban a matar, entonces yo deje que se lo llevaran, entonces que es muy maluco uno perder a alguien que le a dedicado tiempo uno que lo quería y de un momento a otro ya no esté al lado de uno “ESO ES DURO”.
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