Libro: El niño que enloqueció de amor
Autor: Eduardo Barrios
Cada vez que Angélica comía o estaba en su casa, ya sea conversando con su madre u otro asunto, él, tontamente perdía el tiempo observándola. Era extraño, dormía pensando en ella, en su rizado cabello cada vez que ella no se encontraba cerca, la imaginaba. Sin embargo, cuando se encontraba a su lado, simplemente él no existía sólo la admiraba y nada más que pensar hacía. Luego lo lamentaba estúpidamente.
Toda persona enamorada es así, uno no se aguanta en mirar a esa otra persona porque le parece tan bonita que le tienes que mirar la cara y los ojos, y también la miras mucho para saber si te mira o no por que cuando esa persona lo mira a uno uno siente alegría por que tan siquiera ya lo distingue y eso da felicidad a toda persona enamorada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario